November 5, 2021

Naomi and Ruth’s undoing eventually became the circumstances for their Hallelujah. Life, love and abundance came to them but not before death, dislocation and hunger. We love our hallelujahs but not our undoings. But remember, God is present in both. And God deserves to be worshipped in both seasons. I wonder can you worship God in your undoing? Were it not for our undoings, we wouldn’t know what it means to believe in God beyond the doings, and our life with God would be small and selfish. What gets tricky in all of this is knowing where to stand spiritually in the undoing season. How not to pray for the maintenance of things that God wants to strip away? How not to fight for something that God wants to replace? We are presently in an undoing season in the world, our country and the Church. Simultaneously we’re in an emerging season. Tears of loss and tears of joy run down the same cheeks minutes apart. In this kind of a season, bracing ourselves can only be a short-term strategy. Too much bracing and we become numb and wooden. Only increased sensitivity to God and God’s timeless purposes is the way forward. Only openness in the face of undoing will give us a “hope and a future.” Just like Naomi, Just like Ruth.

Ruth 3:1-5; 4:13-17
Jeremiah 29:11


For People with Bishop Rob Wright

The podcast expands on Bishop’s For Faith devotional, drawing inspiration from the life of Jesus to answer 21st-century questions.


Ruina

La ruina de Noemí y Rut se convirtió finalmente en las circunstancias de su aleluya. Les llegó la vida, el amor y la abundancia, pero no antes de la muerte, la dislocación y el hambre. Amamos nuestros aleluyas pero no nuestras pérdidas. Pero recuerda, Dios está presente en ambos. Y Dios merece ser adorado en ambas estaciones. Me pregunto, ¿puedes adorar a Dios en tu ruina? Si no fuera por nuestras pérdidas, no sabríamos lo que significa creer en Dios más allá de las acciones, y nuestra vida con Dios sería pequeña y egoísta. Lo complicado de todo esto es saber dónde situarse espiritualmente en la temporada de ruina. ¿Cómo no rezar por el mantenimiento de las cosas que Dios quiere despojar? ¿Cómo no luchar por algo que Dios quiere reemplazar? Actualmente estamos en una temporada de ruina en el mundo, nuestro país y la Iglesia. Al mismo tiempo, estamos en una temporada de surgimiento. Lágrimas de pérdida y lágrimas de alegría corren por las mismas mejillas con minutos de diferencia. En este tipo de temporada, estar preparados solo puede ser una estrategia a corto plazo. Demasiados refuerzos y nos volvemos entumecidos y rígidos. Solo una mayor sensibilidad hacia Dios y los propósitos eternos de Dios es el camino a seguir. Solo estar abiertos frente a la ruina nos dará una “esperanza y un futuro”. Como Noemí, como Rut.

Rut 3:1-5; 4:13-17
Jeremías 29:11