May 28, 2021

Jesus of Nazareth was dispatched to us by God as God because loves the world. Because of that act, Jesus is peerless when it comes to name recognition. From the beginning, groups have used Jesus’ name with little allegiance to his Name. I call them Jesus but Not Jesus clubs! Jesus but Not Jesus clubs (JBNJC) can be churches or Christian associations but will bear little resemblance to the founder of the movement. The physical structures where they gather might bear Jesus’ likeness or a Cross, but reliance in his words, his financial priorities, his conflict resolution strategies and his obsession with well-being of neighbor is curiously diluted or absent. All organized expressions of Jesus’ followers fall short because individually we are sinners and we fall short. Just read the Apostle Paul’s letter to the infant churches if you have doubts. But beyond that, Jesus but Not Jesus clubs get faithlessly obsessed with their own survival, relevance and market share more than faithfulness to Jesus the Christ. This is accelerated by the co-mingling of nationalism, race, class, ageism, political partisanship and self-importance with Jesus’ gospel. Those elements find synergy with old fashioned good intentions and the “social-reward” phenomena, to which clergy and lay people in authority are especially susceptible. So then, wittingly or unwittingly, we make the religious consumer first and the Risen Christ second in his own home and at events allegedly in his honor. But take heart. Just as the darkness of midnight, knows it can’t match the brilliance of noon, now is the time to let your light shine! Now is the time to respond to the underserved gift of Jesus with a resolute faith born of deep gratitude. A faith that elevates the Creator and subordinates geography, politics, race and class to the well-being of the human family. Jesus didn’t come to condemn any, but to save all! What deserves marvel and sincere worship is Jesus’ commitment and ability to slip past locked doors and locked hearts to offer an un-expiring invitation even to the Jesus Not Jesus clubs.

John 3:16


Jesús pero No Jesús

Jesús de Nazaret nos fue enviado por Dios como Dios porque Dios ama al mundo. Debido a ese acto, Jesús no tiene igual en cuanto al reconocimiento de nombres. Desde el principio, grupos han usado el nombre de Jesús con poca fidelidad a su nombre. ¡Yo los llamo clubes de Jesús pero No Jesús! Los clubes de Jesús pero No Jesús (CJPNJ) pueden ser iglesias o asociaciones cristianas con poca semejanza al fundador del movimiento. Las estructuras físicas donde se reúnen pueden tener la semejanza de Jesús o una Cruz, pero la confianza en sus palabras, sus prioridades financieras, sus estrategias de resolución de conflictos y su obsesión por el bienestar del prójimo curiosamente están diluidas o ausentes. Todas las expresiones organizadas de los seguidores de Jesús se quedan cortas porque individualmente somos pecadores y nos quedamos cortos. Simplemente lee la carta del apóstol San Pablo a las iglesias recién creadas si tienes dudas. Pero más allá de eso, los clubes de Jesús pero No Jesús se obsesionan sin fe con su propia supervivencia, relevancia y participación en el mercado más que con la fidelidad a Jesucristo. Esto se ve acelerado por la combinación del nacionalismo, la raza, la clase social, la discriminación por edad, el partidismo político y la importancia personal con el evangelio de Jesús. Estos elementos encuentran sinergia con las buenas intenciones de tiempos pasados y los fenómenos de “recompensa social” con los que el clero y los laicos en autoridad son especialmente susceptibles. ¡Entonces, consciente o inconscientemente, ponemos al consumidor religioso primero y al Cristo Resucitado en segundo lugar en su propia casa y en eventos supuestamente en su honor! Pero ¡anímate! Tan seguro como la oscuridad de la medianoche sabe que no puede igualar el brillo del mediodía, ¡ahora es el momento de dejar brillar tu luz! Ahora es el momento de responder al don desatendido de Jesús con una fe resuelta nacida de una profunda gratitud. Una fe que eleva al Creador y subordina la geografía, la política, la raza y la clase al bienestar de la familia humana. ¡Jesús no vino a condenar a nadie sino a salvar a todos! Lo que merece maravilla y adoración sincera es el compromiso y la capacidad de Jesús de pasar por puertas cerradas y corazones cerrados para ofrecer una invitación constante incluso a los clubes de Jesús No Jesús.

Juan 3:16